La riqueza de un pueblo se mide por la profusión de su cultura. Sóller es cuna de todas las manifestaciones culturales y disciplinas artísticas que pueden darse en el mundo actual. Muestra de ello son sus numerosos grupos culturales que componen una variada programación que se extiende a lo largo del año con el apoyo del ayuntamiento. La manifestación cultural por excelencia es la Mostra Internacional Folklòrica que anualmente acontece en verano congregando bailes y danzas de los cinco continentes.
Sóller es fuente de riqueza cultural. Cuenta con un museo etnológico o Casal de Cultura, el Museo del Mar, el Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico. En la estación del tren se hayan ubicadas la Sala Miró y la Sala Picasso y en la estación terminal del puerto se erige un parque escultórico. A esta oferta de equipamientos culturales se le suma la casa-museo del modernismo que se habilitará en el palacete de Can Prunera. La parroquia de Sant Bartomeu o el Banco de Sóller son dos ejemplos del modernismo de principios del siglo XX que bien valen ser visitados.
La cultura en Sóller puede encontrarse a pie de calle mediante varios itinerarios. Solo a modo de ejemplo uno de ellos –caminando por la Gran Vía- puede transportarnos por vasto patrimonio modernista que emana de su arquitectura, reflejo vivo de un pasado próspero.
Sóller ha sido, además, a lo largo de su historia, cuna y refugio de artistas como Santiago Rusiñol, Bernardí Celià, Juli Ramis o los más contemporáneos como José María Sicilia o Miguel Ángel Campano.